que ni tristezas ni alegrías traes a mi nido,
que demoras por las tardes el ocaso ya tardío,
sin saber siquiera donde terminará el mío.
Esquive tu nombre años enteros,
y todo un hombre iba pareciendo.
Ahora; olvidado, maltrecho y destruido,
recuerdo que en sus ojos se veía el vacío.
Espero tu segundo nombre no sea Nieves ni Justa,
ya que la primera es muy fría y la segunda muy dura.
Prefiero una Soledad Esperanza o una Soledad Aurora
que me de expectativas o que sea una diosa.
Sólo unos años han pasado y cada vez veo mas cosas;
una Luna, una Tierra, una Estrella y una mariposa.
Y por mas que te busco otro nombre en la oscuridad,
me encuentro con que todas llevan por segundo nombre, Soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario