La triste canción que hoy canto yo,
será la verde súplica que memorizarás tú.
La analizarás y no le encontrarás armonía,
hasta que sientas en tu corazón lo que yo sentía.
Cada mañana al despertar será un nuevo día,
y la noche te esperará cada vez mas definida.
Esperarás que los astros te develen sus secretos,
pero a ti te revelará lo que quieras, pero incompleto.
Si al amanecer no encuentras aquella mano,
será la tuya quien conteste a través de un piano.
Y danzando tus dedos entre negro y blanco,
hallarás al final de las teclas, otra mano.
Cada vez que tus manos mires, no sabrás si es que vives,
o son otros los a que a través de tus venas reviven.
El dolor en tus entrañas no podrás diferenciar de los de tu alma,
ya que tus sentimientos y pasiones unirás en una sola cana.
Cuando dudas vengan a tocar tu puerta,
no confiarás ni en tus propias respuestas.
Ya sabrás que tu mente todo lo logra,
y desconfiaras de tu propia sombra.
La muerte verás cercana,
pero de una distancia extraña.
Por la cual verás la realidad,
cómo si fuese una ventana.
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