Una escalera que me lleve a ninguna parte,
busco por las noches para no poder encontrarte.
Hacia donde vaya no me interesa, sea que suba o baje.
Si sus peldaños fueran pequeños, no podría quejarme,
o tan grandes fueran que se perdieran en Marte.
No me cansaría sabiendo, que de tu dulzor pudiera olvidarme.
Incluso podría ser eterna, con tal que de ti no me hable,
y si de ti me hablara, mis oídos pudiera quitarme,
y tirarlos fuera del espacio donde tu voz ya no pueda alcanzarme.
O que diera vueltas en círculos, pasando por la misma parte,
Con tal que mis ojos, cansados y extasiados de tanto mirarte,
se durmieran para siempre como tu corazón que ya no se abre.
Por último, una escalera al cielo que con música me lance,
al abismo donde se arrojan los cuerpos, que ya no quiere nadie,
y apilados y olvidados, formen una escalera que al infierno me baje.
Y si la escalera no existe, la construiré con mis manos parte por parte,
con recuerdos, con sueños, hasta donde mi imaginación alcance,
con tal de escapar de tus pasos, que mi vida de a poco parten.
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