y en poco tiempo me confundo con el polvo.
Encontrando en sus entrañas a los muertos de las estepas,
recorriendo por las napas los recuerdos de otras razas.
Con solo dos brazos nadar grácilmente como dando trazos,
entre huesos sueltos, esqueletos enteros y mas de un mazo.
Lograr caminar por recuerdos y llantos de pueblos enteros,
que sucumbieron o desfallecieron antes de ser ése su tiempo.
Artesanías corrompidas por el paso de las aguas y las guerras.
Niños sin juventud con intenciones de huir del paso de las rocas.
Viejos de pomposos entierros con una sonrisa en los labios.
Un par de sedientos escenarios en unas vasijas de barro.
Erosiones y agresiones que esconden deshumanizadas lesiones,
escondidas de los viajeros e intrusos buscadores por cientos de soles.
Guardan en secreto historias que sucedieron en distintas locaciones,
tratando de perdurar los recuerdos en intactas condiciones.
Los que no se salvan, siguen una historia en museos y salones
Donde conocen historias que no dejarían dormir ni a los mayores
Sus dilatados sentidos ya no guardan ni siquiera su destino,
sólo siguen la corriente y se revelan a sus poseedores aún vivos.
Pero tarde o temprano, el descanso les llega como una a otra mano,
envolviendo el nuevo techo, la nueva tierra y el antiguo hueso.
Compartiendo ahora la misma muerte, aunque sea después de largos años,
entre astillas y escombros, pareciendo compartir un mismo pasado.
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