martes, 26 de abril de 2011

Siempre se pueden mirar desde otra ciudad las estrellas

Si las cartas no llegaran a los destinatarios;
Si nunca pudiéramos cambiar de barrio;
Si condenados a actuar en el mismo escenario,
ni siquiera consiguiéramos cambiar de vestuario.

Si la luna dejara de cambiar su cara;
Si las estrellas estáticas se quedaran;
Si siempre el mismo perro por la noche aullara,
¿para qué dar por la noche una larga caminata?

Si la luz disparara al chocar los mismos haces;
Si los libros relataran los mismos desenlaces;
Si tus manos me arrancaran todos mis disfraces,
de que serviría que con el tiempo cambiase.

Si idénticamente eterno todo se volviese;
Si te diera lo mismo darle agua o leche;
Y ni un suspiro o estrella te estremeciese,
que consigo con dejar al azar mi suerte.

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