Cada día es una nueva manzana,
que ese hermoso árbol nos regala.
Cada mañana al despertar,
sigue mostrando con alegría tu cara.
Cada luz y cada sombra
en la noche tu perfume esconde.
Sin que necesite ver en la nubes
ni en los rayos tus fulgores.
Parece eterno y también tierno,
lo que depara este frío invierno.
Espero no se vaya en silencio,
como todo lo que roba el viento.
Si rápido se lo lleva y no lo devuelve,
ojalá a tientas en lo oscuro lo encuentre.
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